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26 de abril de 2014

AVES DE ARROZ

Y tú que llora, llorando
porque tu ombligo es de arroz
no de garbanzo

Pero tú, mora, ¿no sabes
que el arroz es medicina
de los telares,
el alimento esperanto
que pule los ojos sabios
de los sinlastre?

Ya no me llores, zagala,
que también está hecho el vuelo
para tus alas. 



AVES DE ARROZ - J.Paz

23 de abril de 2014

HAIKU

Azul perpetuo
en fonemas de agua y sal
danza la vida

                (Feliz día de las palabras)

MAR - J.Paz

13 de abril de 2014

HAY BODA, PAYO


Que te conozco, gitano,
y a esas, tus tres mulas pardas,
y a la mare que pariera
con dolor bajo una jaima
la figura que me muere
agarrada a sus tres cristos
por si alguno le fallara.

Vengo a decirte, gitano,
con el valor que me infunde
esa, tu luna de plata,
que no se ha nacido nadie
que de más vida a estos poros
que la herencia de tus reyes,
y ese quejío por cuore,
y esos acáis hechiceros,
y ese porte con tus leyes,
y ese,
tu amor bandolero.
Que aunque paya sin quererlo
yo me rompo la camisa
al lomo de tu caballo
abrazada a tus sentidos
por los campos de romero.
Que aquí está tu cante jondo
en lo profundo del pecho
enraizándose a mi sangre
hermanando los ancestros.

Dile a tu mare, moreno,
antes del alba, te ruego,
que me haga sitio en la jaima,
que yo llevo mi pañuelo.


HAY BODA, PAYO - J.Paz

5 de abril de 2014

AL OTRO LADO DEL OCASO


Acostumbra el ocaso a derramarse
indulgente y taciturno por derecho,
misma hora, mismo empaque, se te enreda,
y vuelta a desfilar con aire incierto
su infinito infinitivo a ras de pecho.
Arrullando los vaivenes de las dunas
con el color imposible de su atrezzo
va abrazando y a la vez dando candela,
y aún en franco desacuerdo con sus tonos,
ya los tengas bien cerrados, bien abiertos,
cada tarde a más tardar vuelve a tus ojos.

Él hubiera querido despertarse
saeta viva en cruz por esta especie,
esta especie de raza que deshonra
alienando desde dentro lo que crece:
Que no se puede llorar.. si afortunado,
que no se puede reír.. de luto el cuerpo,
que no se puede bailar.. si no hay quien cante,
¡Y no se puede morir, si ya estás muerto!

Pero justo al otro lado del ocaso,
de espaldas al momento de artificio,
en el alba de autos, cuando quieren,
se reúnen desdoblados los proscritos,
y aunque se pueda mejorar el rito,

qué bien sientan los abrazos que no duelen.


AL OTRO LADO DEL OCASO - J.Paz