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28 de febrero de 2013

EL BUENO DE GOLIAT. Minicuento.


 El éxito de David fue conseguir que el gigante se probara sus botas. No pudo ni enderezar columna. Mientras su cuerpo caía en el intento aparentemente sencillo de incorporarse, y antes de llevarse aquel tremendo golpe en la cabeza, solo una duda gobernaba su mente: - Pero, ¿cómo habrá podido caminar todo este tiempo?-.
 No recuerda más. Atontado y descalzo, se levantó.
 A partir de ese día, a Goliat le dió por fabricar y regalar pequeños zapatos de la materia prima que tenía a su alcance,

EL BUENO DE GOLIAT - J.Paz

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