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6 de diciembre de 2012

LA ESTRELLA DE ORIENTE. Minicuento.

Ayer, las azafatas de una de las compañías aéreas nacionales iban repartiendo a los niños lápices de colores y una carta para escribir a los Reyes Magos. A mi lado, un niño al que le pudo más la intención de conseguir su deseo que la vergüenza, le preguntó con mucha educación a la sobrecargo: - Señorita, ¿puedo abrir la ventanilla cuando estemos en el cielo para entregar mi carta a la Estrella de Oriente? Y aquella profesional, le contestó: - No sabes cuánto lo siento, pero es que las ventanillas no pueden abrirse-. Todos fijamos sin querer miradas desilusionadas en la imagen que las palabras de aquella mujer, convertida en paje de Melchor, habían dibujado en nuestros escondites menudos, pero fueron sus ojos grandes los que siguieron hablando: Ya sé -dijo-, escribe tu carta con letra muy grande y clara y, cuando estemos en el cielo, pégala al cristal de tu ventana un buen rato, así la Estrella de Oriente o cualquier amiga suya podrá leerla fácilmente.
Y el niño nos dedicó una sonrisa más grande que sus mofletes, contagiosa y eterna, diría yo, y así lo hizo.
A ver qué cuerpo celeste, con luz o sin ella, no se rinde ante tremenda muestra de fe.
Lo cierto es, que no fue el único que acercó su carta a la ventanilla.
¡Feliz tiempo de magia!


LA ESTRELLA DE ORIENTE - J.Paz




5 de diciembre de 2012

EN OTOÑO

Blanco
por blanco


gato por gato


espejos


Caen


las hojas

de las ramas



Quedan


raíces

y troncos




en otoño


EN OTOÑO - J.Paz
 

AGUA Y OTOÑO ACARICIAN

Siéntate aquí, 

a mi vera.

Trazan las nubes deseos plagando el barro de cielo. ¡Anda, ven conmigo y juega!, ¡chapotea!, ¡que llueva hacia arriba!, ¡que se limpien por un rato los infiernos!.


Garbanzos en la cocina hirviendo durante horas macerados de postguerra, me acerco, y a fuego lento, me susurran tus leyendas y tus cuentos. Alineados aura y cuerpo.


Y ese aroma a pan de leña moldea con insistencia un viento gris azulado, el de tus ojos, el de tu pelo, el que abraza firme y tierno todo lo blanco, todo lo negro.


Colchón de lana ahuecado envolviendo tus sentires con los míos, universo atemperado te agradece, y ya no rezo. Sirvan de oración mis versos.


Agua y otoño acarician.
Mujer y madre
y más madre,


de arroz, de tirita,


higuera,


dulce chasquido de huesos..



Siéntate aquí que te quiera,


aquí cerquita,


a mi vera
.


                                                                             (A Silvestra)


AGUA Y OTOÑO - J.Paz